Marès y el románico, amor a primera vista

Acceso al Museo Marès. C. R.

Un relieve del monasterio de Sant Pere de Rodes es la pieza estrella de la interesante colección de escultura románica, pilar fundamental del Museo Marès del Barrio Gótico de Barcelona

Frederic Marès se convirtió en uno de los coleccionistas más prestigiosos del siglo XX español. A su profesión como escultor, sumó muy pronto su pasión por el coleccionismo, que descubrió con tan solo 18 años en París, uno de los principales centros de intercambio de obras de arte. Allí experimentó la pasión por las subastas y comenzó a cimentar sus primeras colecciones.

En el año 1944, la Asociación de Museos de Cataluña organizó una exposición con parte de sus obras y colecciones. En aquel escenario, Marès expresó su deseo de donar su legado a la ciudad de Barcelona, hecho que acabaría materializándose muy rápidamente con la apertura en 1948 de una primera sala en el Palacio de los Condes de Barcelona, junto a la Catedral y en pleno corazón del Barrio Gótico barcelonés.

Portada de Anzano, Huesca. C. R.

Entonces, el escultor catalán apenas sobrepasaba los cincuenta años, pero su dilatada vida llegó hasta los 99, hecho que aprovechó para desarrollar y hacer crecer su colección. El legado quedó distribuido en tres estancias fundamentales: una sala dedicada a la escultura; el gabinete del coleccionista, que incluye un conjunto variopinto de enseres y su estudio-biblioteca personal, donde se expone una parte de su obra.

Si el arte reclutado es de carácter dispar, Marès mostro su predilección por la escultura, en particular, por la talla medieval policromada. De hecho, la sala principal cuenta con numerosos ejemplos de Vírgenes y Crucificados de la Edad Media, procedentes de distintos lugares del país.

Sala de arte románico del Museo Marès. C. R.

El artista catalán aprovechó el incesante comercio de arte y la voluntad de la Iglesia de deshacerse de parte de sus enseres en busca de recursos —era una época de vacío legal y se iniciaba la crisis del mundo rural—, para consolidar una importante colección artista entre los años cuarenta y los sesenta. La visita del espacio dedicado a la escultura muestra uno de los conjuntos más importantes del país.

Si hay que buscar una obra representativa de la colección de estilo románico, la atención quedará puesta sobre un excepcional relieve que llegó al museo fruto del declive del monasterio de Sant Pere de Rodes, en la provincia de Girona. El conjunto monástico fue abandonado a finales del siglo XVIII, pero algunas de sus esculturas fueron custodiadas por gentes del lugar. El caso es que Marès se hizo con algunas de esas piezas a mediados del siglo pasado. Entre ellas, el relieve de la Aparición de Jesús a sus discípulos en el mar, que se encontraba en la portada occidental del monasterio.

Relieve del monasterio de Sant Pere de Rodes. C. R.

Se trata de una obra del llamado maestro de Cabestany, que trabajó en Italia, Francia, Cataluña o Navarra. Describe la aparición de Jesús a Pedro y otro discípulo. En el relieve se puede leer la inscripción:

“UBI DOMINUS APARUIT DISCIPULIS IN MARIS”

El propio Mesías ofrece un libro en el que puede leerse el texto “Pax vobis”, que pertenece al relato del Evangelio de Mateo que explica la pesca milagrosa obtenida por los discípulos tras la bendición de su maestro en el mar de Galilea. De hecho, la escultura muestra grandilocuentes peces nadando entre las marcadas olas que mecen la marca de los discípulos de Jesús. 

Pero la colección de escultura es mucho más amplio y conserva, entre otros elementos, incluso portadas completas, como la del templo de Anzano (Huesca), que fue adquirida por Marès en los años sesenta. También hay un interesante conjunto de capiteles románicos. Junto a numerosos Crucificados y Vírgenes, se puede disfrutar de ejemplos de todo el país. 

Colección de capiteles del Museo Marès. C. R.

Cuando Marès completó su colección —y ya no había más espacio en las instalaciones—, inició una política de donación de piezas a otras instituciones, e incluso abrió otros museos, como el de Montblanc o el de Arenys de Mar

Asimismo, el escultor de Port Bou dedicó buena parte de su vida a la docencia. Fue presidente de la Academia Catalana de Bellas Artes y director de la Escuela Superior de Bellas Artes y de la Escuela de Artes Aplicadas de Barcelona. Falleció en 1991 dejando tras de sí uno de los museos más interesantes de Barcelona y, al mismo tiempo, uno de los más desconocidos. 

Acceso exterior al Museo Marès. C. R.

Al mismo tiempo, compaginó su profesión como escultor con la docencia. Fue director de la Escuela Superior de Bellas Artes y de la Escuela de Arte de Barcelona. Fue incluso presidente de la Real Academia Catalana de Bellas Artes

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