Óvila, el “último gran edificio español”

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Óvila, tras desmantelarse parte del edificio. Biblioteca de Castilla La Mancha

Las piedras del monasterio alcarreño se levantan hoy en una abadía trapense al norte de San Francisco, tras casi un siglo de penalidades

España conserva una amarga trilogía de edificios completos que la voracidad americana del siglo XX cambió de lugar y quebró su naturaleza original. A los esperpénticos traslados de Santa María de Sacramenia (1925) y del ábside de Fuentidueña (1957) hay que sumar la pérdida de un imponente monasterio en la provincia de Guadalajara: Santa María de Óvila.

El agente de nuestro recurrente Ciudadano Kane en España, Arthur Byne, vio en La Alcarria la oportunidad de hacerse con el último gran edificio español, un monasterio cisterciense construido entre los siglos XII y XIII cuyas formas apuntaban ya al elegante gótico. A finales de los años veinte, el director del Banco Español de Crédito por entonces, Fernando Beloso, se hizo con la finca y posteriormente con la propiedad completa.

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Aspecto actual del monasterio cisterciensa. Wikipedia

Sin duda, el ingenioso Byne conspiraba desde la sombra para que el antiguo monasterio quedase en manos privadas: había comprometido ya las partes más nobles de la edificación: la sala capitular, el refectorio y la iglesia. El magnate William Randolph Hearst ansiaba las dependencias para erigir en California la Casa Wyntoon.

El desmontaje de Óvila fue uno de los mayores desafíos para Byne. El falso hispanista contrató casi a un centenar de operarios, una parte de los cuales pernoctaban bajo las ruinas de Santa María. A partir de ahí, el americano puso su ingenio arquitectónico al servicio de la desafiante empresa. Para atravesar el río Tajo con el cargamento, no se le ocurrió otra cosa que construir una vía férrea de medio kilómetro y, ya en la orilla, rehabilitó un antiguo ferry, que llevaría las piedras a la otra orilla, donde ya aguardaban los camiones para transportar la mercancía desde Valencia a San Francisco.

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Sala capitular de Óvila, reconstruida en San Francisco. C. R. 

Ya en la Costa Oeste, todo fueron desdichas. Primero porque los negocios de Hearst flojeaban y tuvo que renunciar a la construcción de la Casa Wyntoon. Las piedras quedarían almacenadas en el puerto, con un alto coste que obligaría a cederlas casi gratis a la universidad de San Francisco. La institución quiso reconstruir una parte del monasterio en un parque público, pero el pillaje (algunos de los ladrones de arte eran los propios estudiantes de arquitectura) hizo mella en el complejo. Muchas décadas después, en los años noventa, la Abadía trapense de New Clairvaux se hizo con el legado y construyó una nueva iglesia con parte de las piedras de Óvila. La pérdida, deterioro y hasta el fuego habían acabado con gran parte de los arcos del monasterio. Ya no quedaba casi rastro de aquel imponente complejo medieval.


 

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2 respuestas a Óvila, el “último gran edificio español”

  1. Mª. Isabel Carretero Ocaña dijo:

    Como siempre interesante el arituculo, pero también decepcionante la desídia que se ha tenido en la conservación de nuestro patrimonio. José Mª Sadias ¿tienes información sobre el expolio y destrucción de la portada de sant Pere de Rodas -Girona-? si es así ¿podries hacer el comentario? Gracies y felicidades por la difusión que haces del románico.

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